emowe: aprendizaje
Compártelo :)

¿Quieres conocer otra forma de aprender más visual y creativa?

Quiero ayudarte a que conozcas otras técnicas de estudio y memorización más allá de la repetición, basadas en nuestra poderosa capacidad de visualización y creatividad. Sólo tienes que pulsar el botón, apúntate y empezarás un nuevo camino que transformará tu capacidad para aprender.

Tipos de memoria y la técnica repaso espaciado

Si nos dejamos de tecnicismos, la memoria es conocer el camino en nuestra mente para llegar a un elemento o recuerdo.

Entonces memorizar es la tarea cognitiva que se encarga de transformar ese recuerdo o información bruta del exterior a información ya procesada por nuestros modelos mentales a nuestra mente para que quede preparada para ser evocada posteriormente en un futuro ya filtrada.

INFORMACIÓN BRUTA X => MODELOS MENTALES => INFORMACION PROCESADA => INFORMACIÓN MEMORIZADA => EVOCAR O RECORDAR => INFORMACIÓN BRUTA X FILTRADA

¿Qué es olvido?

El olvido es cuando el camino hacia ese recuerdo se pierde, se diluye de nuestra mente. Es como si las hojas secas (nuevos recuerdos) hayan tapado el camino.

La Ciencia lo explica como la pérdida de conexión entre neuronas, lo cual hace que nuestra analogía sea más fácil de entender.

Nuestra misión para recordar algo será crear uno o varios caminos que no desaparezcan tan fácilmente.

Tipos de memorias

Existen muchas teorías respecto a los distintos tipos de memorias que existen y debates sobre el solapamiento que puede existir entre ellas.

Más allá de aportar datos teóricos o relativos a medicina que poco nos van a aportar en mejorar nuestra forma de aprender, nos centraremos en describir los tipos que están identificados hoy en día. El objetivo es entender un poco mejor cómo funciona para entender los conceptos prácticos que luego introduciremos.

Existen varios tipos de memoria:

  • Memoria a corto plazo: es como un almacén a corto plazo que no tiene implicaciones en la manipulación o procesamiento lógico. Dura muy poco y suele almacenar de media siete elementos, entre 5 y 9 elementos según la persona.
  • Memoria a largo plazo: es el almacén donde se guardan elementos (recuerdos) superiores a seis meses. Estos elementos suelen estar muy enraizados, vinculados con otros elementos. Esta vinculación es la que permite que estos recuerdos se mantengan mucho más tiempo que los almacenados en la memoria a corto plazo. Porque esta vinculación permite acceder a esos elementos desde distintas vías que solemos recorrer frecuentemente.
  • Memoria sensorial o icónica: capacidad para retener la información proporcionada por los sentidos durante periodos inferiores al segundo.

Nos enfocaremos en las dos primeras ya que son las que podemos controlar y entrenar.

¿Qué es la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo también es llamada por otros científicos y expertos como la memoria de trabajo o de operación.

Estudios de los años 70 realizados por Alan Baddeley y Graham Hitch establecen que la memoria de corto plazo es algo más que un almacén, puede además realizar operaciones. Por eso el nombre de memoria a corto plazo se está reemplazando por la memoria de operación o trabajo.

Se encarga de almacenar la información básica que necesitamos para nuestro procesamiento lógico. Por ejemplo, para argumentar, para resolver un problema. Necesitamos recordar qué nos ha preguntado, o entender el problema y los elementos que lo forman para poder resolverlo.

La memoria de trabajo o también llamada memoria de operación u operativa es fundamental trabajarla porque forma parte de nuestros procesos cognitivos habituales. Cualquier tarea que realizamos necesita de la memoria a corto plazo.

Existen distintas teorías sobre si la memoria de trabajo forma parte de la memoria a corto plazo

Esta memoria se entrena en función del tipo de actividad que realizas. Si eres una persona que suele tomar números, tu memoria de trabajo con este tipo de dato será mayor que la de una persona que tiene que memorizar textos u otro tipo de datos.

Comprueba con este test tu memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo dura pocos segundos y, según cada persona, es capaz de almacenar entre cinco a nueve elementos, estando la media en siete. Cuando nos referimos a elementos es a información sin lógica alguna.

Un ejemplo práctico, intenta memorizar este conjunto de palabras. Cuando termines cierra los ojos cinco segundos y escríbelas en un papel. ¿Cuántas has recordado? No uses ninguna técnica de memorización, sólo fuerza bruta mnemónica. ¿Estás listo? Vamos…

WID – ZOF – MET – GYR – LOR – BIY – LOK – FEI – JUL – LAR – CEN – NUJ – BAW – TEG – BOJ – VUL

¿Cuántas has memorizado?

Si has memorizado todas no me lo creo… pero lo normal es que hayas memorizado entre cinco y nueve. Si has memorizado nueve ya eres una excepción sobresaliente.

Memoria a largo plazo

También se le llama memoria secundaria o inactiva porque una vez almacenada no requiere esfuerzo consciente por mantenerla. No nos referimos a la tarea de memorizar, sino a la de almacenado posterior, ya permanece ahí.

Su objetivo es almacenar la información que la memoria a corto plazo no puede guardar, o sea, toda aquella información que deba durar más de veinte segundos y sean más de cinco elementos.

Memoria subconsciente

Dentro de la memoria a largo plazo, podemos distinguir entre memoria consciente y memoria subconsciente.

Se cree que nuestro subconsciente guarda muchísima más información de la que logramos recordar.

Ya sabéis que nos gusta mucho buscar analogías. El subconsciente sería como un trastero gigante donde almacenamos muchísimos recuerdos a los que no tenemos acceso en nuestra vida consciente  pero siempre estarán ahí. Son recuerdos que no tienen caminos establecidos por nosotros conscientemente.

El acceso a estos recuerdos subconscientes se ha establecido por nuestros sentidos, emociones, experiencias. Por ejemplo, si tenemos un accidente de coche, el recuerdo de muchos detalles queda almacenado por las emociones o sentidos y conscientemente no tenemos acceso. Pero un día, presencias un accidente y ese olor a gasolina quemada te trae recuerdos que conscientemente no hubieras podido acceder. Ese olor (sentido olfato) te ha llevado hasta ese elemento que no tenía un camino establecido conscientemente.

Hace poco tuve una experiencia personal que me trajo un recuerdo de hace más de veinte años. Esa experiencia activo determinados recuerdos sensoriales. Un recuerdo que creía olvidado, pero estaba ahí, en mi cerebro, en ese trastero gigante que llamamos subconsciente.

¿Cómo funciona el proceso de memorización a largo plazo?

El proceso de memorización a largo plazo consiste en integrar la nueva información bruta que recibimos del exterior a nuestros modelos mentales previos que ya están almacenados. Estos modelos mentales previos son los que van a establecer caminos con la nueva información adquirida.

Por tanto, los caminos establecidos entre nuestros modelos mentales previos y la nueva información son la forma que tenemos de recordar la nueva información. Cuanto mejor definidos estén estos caminos, mejor será este recuerdo.

Entonces, ¿cómo podemos fortalecer o hacer que estos caminos sean autopistas en vez de senderos llenos de hojarasca?

Pues repasando la información de forma óptima respetando los ciclos de repaso.

Técnica del repaso espaciado o ciclos de repaso

Durante el siglo XIX el psicólogo Ebbinghaus después de numerosos experimentos llegó a la siguiente conclusión. Si un día D estudiamos una materia M sobre algo:

  • Un día después (D+1) olvidamos la mitad de la información M que hemos aprendido.
  • Dos días después (D+2) olvidamos el 70% de la información M que hemos aprendido.
  • Siete días después (D+7) olvidamos el 90% de la información M que hemos aprendido.

Existe un gráfico muy conocido llamada la curva del olvido que podéis ver a continuación.

 

Sin embargo, si esa misma información M la volvemos a estudiar periódicamente nuestra curva del olvido se va aplanando. O sea, cada vez olvidamos menos información M como podemos ver en esta gráfica donde en el eje vertical está el porcentaje de información que recordamos y en el eje horizontal el número de días que transcurre desde el primer repaso.

Si nos fijamos en la gráfica la línea que tenemos a la izquierda del todo (color violeta) es la curva del olvido sin repasos donde a los 7 días se olvida el 90% de la información. Luego vemos como el resto de líneas (Repaso 1, Repaso 2 y Repaso 3) que están a la derecha se van aplanando y reduciendo el porcentaje de información que se olvida.

Y ahora llegamos a lo que más nos interesa.

¿Cómo memorizar rápido y efectividad  la información?

La capacidad de recordar la información llamada M no va en función del número de veces que repasamos algo. Podríamos repasar algo cien veces y diez veces y no variaría el grado de retención, recordaríamos lo mismo.

Por tanto, hay que establecer el número de repasos y frecuencia óptimo para minimizar la cantidad de estos y reducir nuestro tiempo dedicado al estudio o repaso.

Partiendo de la premisa de que, en cada uno de nosotros varía la curva del olvido en función del tipo de dato que memorizamos, se han establecido una serie de medidas estándar de cara a realizar repasos de la información para reforzar esos caminos que nos permitan obtener la información almacenada (evocando el recuerdo) minimizando el número de veces.

Estos ciclos de repaso, al igual que la curva del olvido, varían en función de la persona y el tipo de dato pero se han establecido unas frecuencias de repaso estándar o medias que nos permiten reducir estos ciclos. La regla del uno como ciclo de repaso. Si estudiamos algo el día D:

  • H+1: Debemos repasar en la siguiente hora
  • D+1: Debemos repasar al siguiente día
  • S+1: Debemos repasar en la siguiente semana
  • Q+1: Debemos repasar en la siguiente quincena
  • M+1: Debemos repasar en el siguiente mes
  • Luego podemos ir distanciando estos ciclos cada mes para seguir manteniendo la información en nuestra memoria a largo plazo.

Respetando estos ciclos de repaso podemos determinar que la información quedará almacenada en el largo plazo.

Cuando estudiamos o aprendemos debemos verlo como si estuviéramos exploramos una selva o territorio desconocido, a medida que avanzamos, vamos trazando un camino por donde vamos pasando. Nos fijamos en determinados hitos del viaje que tomamos como referencia para luego volver a andar este camino.

Al recorrer ese camino habremos dejado un rastro, un sendero que, si no volvemos a recorrer desaparecerá entre las nuevas hojas secas o todo lo que arrastre el viento o el tiempo llamado olvido. Al recorrer, repasar ese camino establecemos nuevos hitos que refuerzan los anteriores ampliando el sendero y nos damos cuenta de aquellos hitos o recuerdos que tenían vínculos más débiles.

¿Cómo estudiar y repasar correctamente?

En otro artículo trataremos este tema mucho más en detalle con más ejemplos pero podemos adelantar lo siguiente. En función del tipo de información hay que establecer distintas técnicas de aprendizaje.

Vamos con una de las más comunes: temas a desarrollar.

Cuando tengamos que estudiar un tema debemos descomponerlo en una jerarquía de ideas que nos facilite su repaso posterior.

Cualquier tema a desarrollar es un elemento de una materia. A su vez, este tema está compuesto de ideas principales donde cada una de éstas se descompone en ideas secundarias.

Descomponer el tema en una jerarquía de ideas es importante por lo siguiente:

  • Nos va ayudar a entender mejor la estructura del mismo y ver cómo se relacionan entre sí las ideas y el trasfondo.
  • Nos permite tener una visión global que nos va a ofrecer muchos más vínculos con otros modelos mentales existentes en nuestro cerebro.
  • Nos va a facilitar el desarrollo de un procedimiento de repaso basado en ideas principales, secundarias, terciarias… etc

De esta forma, cada vez que repasemos un tema, no necesitamos desarrollar completamente el tema y dedicarle de nuevo tanto tiempo, sino solamente necesitaremos exponer las ideas y ajustar el grado de profundidad de ideas a repasar en función de nuestra capacidad o habilidad para retener éstas. Si en un segundo repaso vemos que recordamos las ideas secundarias y terciarias, una vez que conocemos la idea principal, no será necesario en el siguiente tema seguir bajando de nivel. O puede ocurrir al revés, que veamos que necesitamos llegar hasta el último nivel de ideas para recordar todo en cada repaso.

La ventaja de jerarquizar las ideas de un tema es que podemos ajustar la profundidad de repaso sobre un tema. Antes era un todo o nada, ahora controlamos la precisión de detalle gracias a esta jerarquía.

Diferencias entre estudiar y repasar

La primera vez que recorremos un camino estudiamos y cuando volvemos a recorrerlo repasamos, por tanto, ya no es necesario dedicar tanto tiempo a fijar detalles, sino nos debemos centrarnos en relacionarlos.

Habrá personas que una vez estudien la primera vez, no necesitarán repasar las ideas últimas de la jerarquía, sino sólo hasta niveles anteriores y otras personas que necesitarán desarrollar toda la jerarquía completa. Esto sólo lo podemos comprobar practicando distintos niveles de profundidad de ideas con distintos temas y comprobar cuál es el óptimo para nosotros.

Existe una herramienta que nos permite introducir estas ideas en formatos de flashcard y mostrárnoslas en distintas frecuencias de tiempo en función de si las acertamos o no. Esta herramienta se llama ANKI y la tratamos en este artículo sobre cómo repasar con ANKI y ser productivo a la hora de estudiar.

Si tienes alguna duda o quieres que hablemos más sobre este tema, déjanos tu comentario aquí abajo y te intentaremos ayudar.

Escrito por Natalia y Marcos

Marcos y Natalia se dedican a enseñar otras formas de aprender mucho más creativas y visuales que las que nos enseñaron en la escuela. Además también ayudan a otros padres a desarrollar el potencial de sus hijos y sus inteligencias múltiples mediante juegos con su otro proyecto juegayestimula.com

follow me on:
>