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¿Sabías que mediante el juego puedes detectar posible problemas de desarrollo infantil?

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Los niños son genios en potencia

Los niños son genios en potencia. Su potencial es innato, nacen con unas condiciones extraordinarias, pero no duran para siempre, sólo durante unos pocos años como luego veremos.

Por ejemplo, una de las condiciones extraordinarias de los niños es el número de conexiones neuronales. Este número es una de las claves para que un cerebro sea más receptivo a aprender. En el caso de los niños esta magnitud es impresionante.

La conectividad de dos zonas del cerebro es uno de las claves para entender y predecir la capacidad de aprendizaje de un ser humano según los estudios realizados por los investigadores del Laboratorio de Neuroimagen Funcional de la Universitat Jaume I de Castellón y del Center for Brain and Cognition de la Universitat Pompeu Fabra.

En líneas generales, para entendernos, cuantas más conexiones sinápticas, mayor capacidad de aprendizaje.

Para hacernos una idea de las dimensiones de este potencial en los niños, Internet tiene 128 billones de enlaces entre páginas o sitios Web. La analogía con nuestro cerebro de estos enlaces serían nuestras conexiones sinápticas o neuronales, una de las claves para predecir nuestro aprendizaje. Un adulto tiene 300 billones aproximadamente, pues un niño tiene más de 1000 billones de conexiones. ¿Verdad, que esto no es casual? La naturaleza les ha dado ese potencial por algo.

Esto significa que los niños nacen predispuestos a aprender y con unos mecanismos naturales extraordinarios para asimilar información con más rapidez que, nosotros, los adultos.

Gracias a estas conexiones el niño empieza a cruzar información. Por ejemplo, la imagen de la mamá con su sonido o tono de voz, con su olor, etc. Empieza a tejer y cruzar información de todo lo que va recibiendo a través de sus sentidos.

¿Qué es la plasticidad cerebral y cómo afecta a los niños?

Este término que, seguramente has oído alguna vez, se refiere a la capacidad que tiene nuestro cerebro de moldearse, de crear nuevas conexiones entre distintas neuronas a lo largo del tiempo para adaptarse a su entorno o situaciones más habituales.

Este fenómeno ocurre durante toda la vida del ser humano. Antes se creía que nuestro cerebro era rígido e inmutable, pero se ha demostrado que no es así, el cerebro va mutando y se amolda en función de las experiencias y estímulos que recibe. Pero el grado de plasticidad o grado de maleabilidad varía de forma considerable a partir de determinadas edades. En las edades tempranas, antes de los 8 años, el cerebro es mucho más moldeable que luego.

En el caso de los niños, además de esta enorme red de más de 1000 billones de conexiones, cada segundo se crean aproximadamente entre 500 y 1000 conexiones más. Durante los 5 primeros años se crean conexiones neuronales continuamente en el cerebro del niño. Es un proceso que se mantiene hasta los 5 años, a partir de esta edad comienza a reducirse, pero sigue siendo un número muy alto durante toda su etapa desde niño a adolescente.

A partir de la pubertad, este número se conexiones se reduce considerablemente, aunque se mantiene durante toda la edad adulta pero, en un número mucho menor.

Sin embargo, a partir de los 5 años, comienza lo que se llama la poda sinóptica. El cerebro empieza a eliminar aquellas conexiones más débiles o que no están siendo reforzadas. Esta poda es la que conduce al ser humano, de tener de niño más de 1000 billones de conexiones, a los 300 billones en su etapa de adulto.

Esta poda sinóptica se debe a que cuando somos adultos nos especializamos en determinadas tareas o áreas de aprendizaje. Normalmente, las que más usamos. En el caso de los niños, a priori, no saben a qué se van a enfrentar, por eso la naturaleza los dota con una capacidad tan superior.

Esta capacidad de aprendizaje debemos aprovecharla los padres en estos primeros años estimulándolos correctamente antes de que ya sea demasiado tarde.

La importancia de la estimulación en estos primeros años del niño

El cerebro del niño a pesar de haber realizado más de 1000 billones de conexiones, empezará a eliminar aquellas que sean más débiles por la falta de uso. Por ejemplo, si un niño realizó conexiones neuronales en relación al aprendizaje de un idioma debido a un viaje puntual que realizaron sus padres pero que ese idioma no ha vuelto a oírlo en su entorno habitual, seguramente esta conexión se debilitará poco a poco y acabará siendo eliminada. Lo que nosotros llamamos el olvido.

Aquellas conexiones que reciban mayores refuerzos en forma de hábitos o repeticiones en sus estímulos serán aquellas que perdurarán y se reforzarán.

Si no estimulamos a los niños durante estos primeros años, sus conexiones neuronales se debilitan y acaban siendo podadas, por eso, es muy importante proporcionarles un entorno rico en estímulos.

Este periodo crítico en los primeros años de vida es lo que los expertos llaman las ventanas de tiempo. Periodos donde deben aprender determinadas capacidades porque, en caso contrario, luego es muy difícil asimilarlas.

La importancia del entorno en el que vive el niño

Es importante destacar que el criterio del cerebro para eliminar conexiones no es en función de la importancia que tendrá en su futuro, sino en la frecuencia con la que es recorrida esa conexión. O sea, el cerebro no tiene un juicio para decidir si ese recuerdo o aprendizaje es importante para el niño, simplemente, si no se refuerza, lo pierde.

De aquí radica la importancia de que los padres somos los máximos responsables de disponer al niño de un entorno que se encargue de reforzar aquellos aprendizajes que le serán importantes para su futuro. Un entorno rico en estímulos, pero, al mismo tiempo, filtrados por nosotros a conciencia de qué le va ser útil o no, es importantísimo.

Por ejemplo, determinados juegos de Tablet son muy ricos en estímulos visuales, sin embargo, no tienen importancia para el niño en su futuro. Si el niño juega en exceso a este tipo de juegos, se reforzarán sus habilidades de reacción antes determinados sonidos o imágenes ajenas a su día a día y sin utilidad.

Sin embargo, si recreamos mediante un juego situaciones a las que se va a enfrentar en su futuro, le estamos preparando y condicionando de forma adecuada. Por ejemplo, hablándole en un idioma extranjero que seguramente necesite cuando sea más mayor o enseñándole a tener agilidad contando u clasificando, etc.

Los primeros años de vida de un niño son claves para predecir el futuro como adulto

Durante los primeros años del niño se asientan las bases en las que se construirá todo su potencial e inteligencia.

Estas bases, tal y como hemos adelantado antes, estarán muy condicionadas por su entorno.

En el Centro “Developing Child de Harvard” llegaron a la conclusión de que es más sencillo crear conexiones neuronales bien construidas en los primeros años del ser humano, que corregirlas posteriormente en edad adulta. Volviendo a los idiomas, una mala pronunciación de un idioma adquirida en edad temprana, será muy difícil o imposible corregirla luego.

Por ejemplo, analizando cómo se expresa un niño a los 3 años, podemos predecir la capacidad lectora a los 6 años.

Un niño que se críe en un ambiente poco estimulante, con padres con vocabulario reducido que usen comodines o palabras genéricas para referirse a distintos objetos o sin riqueza en los matices al describir algo, deriva en que el niño tendrá una competencia baja en su expresión. La explicación es porque no ha elaborado sus conexiones neuronales de forma apropiada. No ha reforzado esas conexiones con nuevo vocabulario, o expresiones.

Aunque un niño viniese dotado con una ramificación extraordinaria, muy por encima de los 1000 billones, si su entorno es pobre o desfavorecido en cuanto a estimulación, no podrá explotar sus capacidades y terminará siendo mediocre, en vez de brillante porque genéticamente nació muy predispuesto.

Casos reales para entender todo lo anterior

Los huérfanos rumanos

Durante el mandato del dictador rumano Ceausescu, muchos niños permanecieron en orfanatos en condiciones infrahumanas, desprovistos de cualquier contacto con el mundo exterior, encerrados, sin luz del día y sin apenas relación con adultos.

Tras la caída del dictador, varios de estos niños fueron adoptados por familias facilitándoles ese entorno que tenían que haber tenido desde el principio.

Charles Zeanah, de la Universidad de Tulane, y Charles Nelson, de la Universidad de Harvard estudiaron a varios de estos niños adoptados después de acogerlos distintas familias y proporcionarles un hogar.

Después de pasar varios años con sus nuevos padres adoptivos, el resultado fue muy concluyente: los niños no habían realizado una ramificación correcta de sus conexiones neuronales, la actividad de su cerebro era muy reducida y presentaban síntomas de retraso respecto de otros niños de su edad.

A pesar del cariño y entorno que proporcionaron los nuevos padres adoptivos a los huérfanos rumanos, no fue suficiente para suplir la carencia de un entorno apropiado en esos primeros años que estuvieron en el orfanato.

La falta de estímulos en los primeros años de vida había provocado daños irreversibles a nivel cognitivo y emocional en los niños, a pesar, de haberse desarrollado físicamente y haber recibido alimentación.

Este es un caso real llevado al extremo para explicar cómo crear entorno apropiado en los primeros años de vida es crucial para asegurar un correcto desarrollo del potencial de nuestros hijos.

Otro caso real: los niños músicos de Suzuki

Shinichi Suzuki violinista y educador estaba convencido de que los niños no vienen con un talento innato para la música, sino que es una destreza que se puede entrenar. Hay niños más o menos dotados pero todos ellos pueden ser grandes maestros.

Suzuki usaba como analogía los idiomas. Si un niño era capaz de aprender varios idiomas, si su entorno se lo facilitaba, a diferencia de un adulto en un mismo entorno que no era capaz, con la música podría ocurrir algo parecido.

Después de varios años entrenando a varios niños, pudo demostrar que estaba en lo cierto y sus alumnos eran músicos muy aventajados, incluso de músicos profesionales. Los niños asombraban por su capacidad y destreza musical.

El método Suzuki demostraba que facilitando a los niños un entorno adecuado para el aprendizaje de la música y varios instrumentos, incluso sin estar predispuestos para la música, terminaban siendo músicos brillantes.

Resumen

Como padres debemos aprovechar los primeros años de edad para estimular al niño de forma apropiada y preparar las capacidades que le permitirán brillar en el futuro y aumentar su potencial e inteligencia.

La inteligencia tiene cierto componente genético pero, una gran parte más de la que hace unos años se pensaba, procede de una educación rica en estímulos en sus primeros años de vida.

¿Y tú qué opinas? Déjame tus comentarios aquí abajo.

Escrito por Natalia y Marcos

Marcos y Natalia se dedican a enseñar otras formas de aprender mucho más creativas y visuales que las que nos enseñaron en la escuela. Además también ayudan a otros padres a desarrollar el potencial de sus hijos y sus inteligencias múltiples mediante juegos con su otro proyecto juegayestimula.com

follow me on:
  • Jenny dice:

    Muy interesante y práctico me alegra que existan
    personas como usted

  • aleida dice:

    muy interesante me esta ayudando a entender a mi hijo en su corta edad y sus necesidades

    • Natalia y Marcos dice:

      Hola Aleida, nos alegra mucho saber que te estamos ayudando. Ya verás hay un potencial infinito detrás del juego y cómo se puede aprovechar.

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